Martha Mejía
Martha Mejía

Uno de los aspectos más difíciles de lograr, lo constituye el alcance de un balance entre nuestra vida espiritual, emocional, social, familiar, económica, física y laboral.

Y es que el alcanzar un balance entre estos diferentes planos de nuestras vidas personales, familiares y laborales, requiere de una serie de cambios importantes, mediante un proceso, donde al final de la jornada se cosecharán sus frutos.

Como primer paso importante a considerar en el alcance de este balance está comenzar a trabajar por uno mismo; ya que en la medida que yo me sienta bien conmigo mismo, me sentiré mejor con los demás.  Si no me amo a mi mismo, no podré darle los demás de lo que no tengo.

Para lograrlo es necesario iniciar este proceso por mirar hacia nuestro interior,  observarnos detenidamente, y preguntarnos: ¿Cómo anda nuestra vida espiritual?, ¿cómo nos sentimos emocionalmente con nosotros mismos y con los demás?, ¿Nos sentimos satisfechos con las relaciones sociales que hemos cultivado?.   En ese mismo orden, ¿nos sentimos contentos con nuestras relaciones familiares, con nuestras parejas, con nuestros hijos y demás familiares?, ¿Solemos atender nuestra salud física, acudir al médico a chequearnos regularmente?, ¿Hacemos ejercicios, mantenemos una dieta sana y equilibrada?, ¿cuidamos nuestro cuerpo?, ¿nos sentimos complacidos con los logros laborales y profesionales que hemos alcanzado hasta el momento?.

Quizás a algunas de estas preguntas hemos contestado de forma negativa. Y es que definitivamente, para tener una vida laboral satisfactoria, debemos tener una vida personal y por consiguiente familiar agradable y provechosa. Es ahí donde estriba el balance.

Existen personas que acuden a su trabajo con una actitud negativa y no necesariamente la causa principal es el bajo o alto salario que reciben.  Sino, más bien, sus vidas personales y familiares no están en equilibrio.  Por lo que no imprescindiblemente el dinero y la obtención de cosas materiales de que dispongamos garantizarán el bienestar en nuestras  vidas.

Para que nos podamos sentir realizados, es importante que exista un balance entre nosotros mismos, nuestras relaciones familiares y nuestra vida laboral.  Si uno de éstos tres falla, se refleja en nuestra conducta o comportamiento personal, social, familiar y/o laboral.

El factor tiempo, la disposición, la voluntad y la disponibilidad ejercen un papel imprescindible y estelar a la hora de buscar este balance.

Por estas razones, es importante cultivar la claridad de los objetivos trazados en cada uno de estos planos de nuestras vidas personal, familiar y laboral.  Además de desarrollar la capacidad de organizarnos, y enfocarnos en la calidad, antes que en la cantidad.

En ese sentido, desde el punto de vista de las empresas o patronos, es importante: 1. Que se respeten el horario de la jornada laboral establecido, al igual que los colaboradores, 2. Crear políticas de trabajo en las que se honre el tiempo de vacaciones de los empleados y 3. Programas recreativos donde se incorpore a la familia de los mismos.

Finalmente, es primordial considerar que cada uno de nosotros es responsable de su crecimiento y desarrollo personal, profesional, económico, de su salud mental y física; por consiguiente, cada uno de nosotros debe de identificar las alternativas para lograr un cambio o mejora en los diferentes planos de nuestras vidas y de esta forma lograr ser mejores personas, obtener mejores familias y por tanto mejores organizaciones.