Francisco Casanova, José Antonio Molina y Michel Camilo representan la trilogía del canto lírico nacional. Sus inspiraciones, triunfos y lecciones de vida están asociadas con el arrojo, la pasión y el orgullo con que hacen ondear la insignia tricolor de ésta, su tierra.

La música es la musa que inspira sus días, los que acompañados de sus acordes, hacen sonoras las melodías de sus composiciones. Sin temor a equivocarme, Francisco Casanova, José Antonio Molina y Michel Camilo hacen honor a la canción “Vivo por ella”, que interpretan a dúo Andrea Bocelli y Marta Sánchez.

Es que con su arte, estos tres dignos representantes de la música clásica dominicana han transcendido por encima de sus propias metas, y lo han hecho tangible en las grabaciones y conciertos realizados con afamadas estrellas como: Luciano Pavarotti, José Carreras, Gloria Estefan, Elton John, Stevie Wonder, Vanessa Williams, Ricky Martin, Plácido Domingo, Liza Minneli, Andrea Bocelli, Eric Clapton, Celine Dion, Joan Osborn, Tom Jones, Mariah Carey y Sting.

Solo de pensar en estas presentaciones, me llega a la mente, la cara de felicidad del público que les sigue y les aplaude… Me resta escribir, que es tiempo de conocer un poco más de su historias de éxitos

Francisco Casanova

Ha cautivado a miles de personas fuera de nuestra frontera. Su voz ha retumbado en el Gran Teatro de Barcelona, la Ópera de Roma, el Teatro de Bilbao, la Ópera de Madrid, la Ópera de Viena, en el Metropolitan y en el Carnegie Hall de Estados Unidos; estos son sólo algunos de los lugares donde se ha presentado con gran éxito.

A los siete años inició sus clases de música con su madre doña Bárbara Casanova viuda Chaín, y luego con el maestro Cuto Estévez. Bajo la tutela de don Rafael Sánchez Cestero, estudió canto en el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo.

Conocido como “El cuarto tenor”, tiene una lista de premios extensa. En nuestro país ha ganado el premio Casandra en la categoría Artista Clásico Destacado en el Extranjero en tres ocasiones. Desde 1991, es discípulo del renombrado tenor italiano Pier Miranda, quien lo escuchó cantar por primera vez en una transmisión por televisión del Concurso Internacional de Canto Francés Viñas de Barcelona.

Michel Camilo

Desde su niñez, la música fue “el Cupido” que lo flechó. Fascinado por desarrollar su arte, a los cinco años compuso su primera canción. Para cuando tenía 16 años, ya era miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional.

En 1979 se trasladó a Nueva York, donde continuó sus estudios en las escuelas de música Mannes y Julliard. Su composición Why not! fue grabada por Paquito D’Rivera como canción titular de uno de sus discos; y The Manhattan Transfer, ganó un premio Grammy por su versión vocal en 1983.

Noviembre de 1988 marcó su debut en Sony, sello discográfico que convirtió su álbum homónimo en un éxito inmediato. Su siguiente grabación, “On Fire”, fue elegida como uno de los tres mejores álbumes de jazz del año por la revista Billboard, y en 1990, “On the Other Hand”, se situó entre los diez primeros álbumes de jazz.

Además de sus actividades como compositor y pianista, ha dictado conferencias en universidades y colegios de Europa y E.E.U.U., como la Universidad de Nueva York, Berklee School of Music, MIT y William Paterson College

José Antonio Molina

La herencia musical de este laureado director de música clásica viene de familia. Su padre, Papa Molina, es un veterano director y compositor de la música antillana; y su madre, Josefina Miniño, es bailarina folclórica.

A los 13 años, por primera vez escuchó un concierto para piano y orquesta del compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, luego de ese día, su vida cambió para siempre. Más aún porque ha puesto sus conocimientos al servicio de la música popular latinoamericana.

El primer paso para el éxito lo dio estudiando piano en el Conservatorio Nacional de Música. Viajó a Nueva York, en 1980, donde cursó una licenciatura y maestría en la Manhattan School of Music, estudiando paralelamente dirección orquestal y composición en la Julliard School of Music.

Es el primer dominicano nombrado director titular de una orquesta en Estados Unidos, la Greater Palm Beach Symphony Orchestra. En 1995, con motivo del 50 aniversario de la ordenación como sacerdote del Papa Juan Pablo II, dirigió a Gloria Estefan en el Vaticano.