ascenso-laboralrecurso_humanoDESARROLLO PERSONAL 

El profesional debe superar la presión laboral y compatibilizar su vida profesional y familiar

Rocío García

Santo Domingo

Cualquier profesional que aprecia y ama su trabajo quiere evolucionar en su carrera o conseguir un ascenso laboral, ya que esta promoción le permitirá  abrir la puerta a nuevos desafíos y responsabilidades.

Es probable que muchos ejecutivos que han sido ascendidos, y que por primera vez logran puestos de liderazgo al interior de sus empresas, se pregunten: ¿cuál será la mejor forma de alcanzar las metas o la manera más adecuada de dirigir equipos de trabajo?

Es posible, además, que tengan que adaptarse a nuevos horarios, cambios de oficina o de departamento e incluso mudarse de ciudad, y aunque estos cambios puedan resultar radicales y muchas veces generen ansiedad y preocupación, se debe estar claro que también traen consigo grandes oportunidades que deben enfrentarse con entusiasmo, pero también con organización y tranquilidad.

“Presión existe en todo trabajador, sea jefe o subordinado, la idea es conjugar los desafíos y resultados en la misma dirección para evitar la presión laboral”, dice Enrique Louffat, jefe del área académica de Administración de la Universidad Esan en Estados Unidos.

Para enfrentar los cambios, el experto aconseja compatibilizar la actividad profesional con la vida familiar y conocer el nuevo contexto de trabajo. Junto con esto, si el ascenso incluye un traslado de oficina o ciudad, será necesario verificar si se cuenta con la competencia de adaptabilidad requerida para adecuarse al nuevo contexto.

“El ejecutivo debe hacer la evaluación sobre los beneficios que representa en su carrera la aceptación del nuevo cargo en una nueva plaza, y si este cambio es imprescindible para el desarrollo profesional”, explica.

 

Cuando se asume un nuevo cargo, también será esencial conocer, a modo de diagnóstico, a cada uno de los miembros del equipo y la manera en cómo se interrelacionan con otros compañeros.

“Esto permitirá identificar las fortalezas y debilidades de cada uno de los trabajadores, así como también saber emplearlos en situaciones de amenazas o de oportunidades en el entorno laboral”, sostiene el académico.

Liderar un nuevo equipo incluirá, asimismo, dejar en claro lo que se espera del grupo, cómo se organizarán las tareas y las metodologías que se utilizarán para ejecutar los trabajos.

“Los consejos para aquella persona ascendida son seguir trabajando con naturalidad y con la misma convicción que ha llevado a la empresa a reubicar a ese profesional en un puesto de mayor responsabilidad; aportar nuevas propuestas e ideas innovadoras; actuar con cierta prudencia al principio; escuchar y empatizar con el nuevo equipo, así como hacerle partícipe de los objetivos comunes, llegando a consensuarlos con ellos a través de un mensaje claro, conciliador y motivador para producir un efecto balsámico en épocas de cambios,  antes de tomar decisiones drásticas (en términos de cambios de personas en los equipos) que pueden ser reconducibles, deben estudiarse todas las opciones posibles”, explica Louffat.

Otra de las tácticas que sugiere el experto es actuar con madurez y ser fiel a los principios, ser justo e intentar ganar autonomía.