Las más de 616,215 MIPYMES juegan un papel relevante en el desarrollo del país, pues emplean un tercio de la Población Económicamente Activa (PEA), y
aportan el 23% del PIB.

Por María Mercedes

Con frecuencia, leemos, vemos o escuchamos muchas informaciones acerca de las micros, pequeñas y medianas empresas, a pesar de esto, la realidad demuestra lo poco que sabemos sobre el papel que éstas juegan dentro del engranaje de la economía dominicana.

Para entender cuál es su rol, debemos resaltar que las MIPYMES constituyen una fuerza sumamente importante para el sector productivo nacional, tanto por su aporte al PIB, como a la generación de empleos.

Dentro de ese proceso aparecen los criterios utilizados para definir este tipo de empresas, que en nuestro país responden a tres variables: número de trabajadores, ventas y activos. Además de los criterios cuantitativos, es elemental destacar que las MIPYMES presentan ciertas características cualitativas que las diferencian de las empresas de mayor tamaño.

Efectivamente, en la práctica las pequeñas empresas no suelen superar los 50 empleados y las medianas los 100. Estas particulares suelen ser más marcadas cuando la empresa es muy pequeña.

Para ilustrar un poco la situación, en el cuadro sobre el perfil cualitativo de las MIPYMES, se hace presente la dificultad para ahorrar, falta de acceso a los servicios financieros integrales, falta de acceso a la tecnología, endeudamiento, vulnerabilidad frente a los imprevistos, ausencia de registros contables, entre otros.

Su regulación

Las MIPYMES dominicanas están amparadas por la Ley 48808, que establece un Régimen Regulatorio para el Desarrollo y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas.

El objetivo principal de esta ley es crear un marco regulatorio y un organismo rector que promueva el desarrollo social y económico del país a través de su fortalecimiento competitivo.

La ley establece que, en teoría, el Poder Ejecutivo debe aplicar el 0.4% de las recaudaciones fiscales al Consejo Nacional PROMIPYMES – integrado por distintas entidades relacionadas con el sector–; sin embargo, en la práctica reciben un monto menor.

Dicho Consejo Nacional cuenta con otras fuentes de financiamiento procedentes de: el Banco de Reservas, el Fondo Patrimonial de las Empresas Reformadas (FONPER), la cooperación española, japonesa y taiwanesa; así como aquellos ingresos derivados de su actividad financiera.

Generadoras de empleo

Según FondoMicro, en abril de 2005, en el país habían 616,215 MIPYMES, ubicadas mayormente en zonas urbanas, lo que representa un aumento de un 71.5% en comparación con el año 2000. De éstas, el 98% son microempresas. Vale reiterar que estas empresas emplean alrededor de un tercio de la Población Económicamente Activa (PEA), y aportan el 23% del PIB.

De acuerdo con el “Informe sobre el sector del financiamiento de las MIPYMES en la República Dominicana: Situación actual y recomendaciones estratégicas para el desarrollo del sector”, realizado en 2011 por el equipo de PlaNet Finance, en el marco de un acuerdo firmado con el Ministerio de Economía y Planificación, establece que para definir a las MIPYMES dominicanas e identificar las principales barreras para su desarrollo, es necesario tomar en cuenta estos detalles:

Este documento, precisa que igualmente existen diferencias marcadas dentro de un mismo segmento; ya que por ejemplo, las necesidades de la microempresa de subsistencia no son las mismas que las de acumulación.

Otra limitante para el diseño e implementación de acciones apuntando al desarrollo de las MIPYMES, es la falta de datos actualizados que permitan analizar en profundidad el sector. El estudio más completo se realizó en el 2005, de ahí surge la necesidad de que cada segmento de la MIPYME debe estar identificado.

Las prioridades son múltiples, a nivel formalización y tributación de los negocios. En las diferentes entrevistas realizadas para este estudio, se planteó que no existen incentivos desde la política pública para la formalización de las microempresas, y que las PYMES están sometidas a significativas cargas impositivas.

Su formalización, ¿una prioridad?

Dicho estudio plantea que el proceso de formalización puede ser largo y costoso, y que no existe una ventanilla única que simplifique los trámites de su formalización y tributación.

Una investigación realizada por FondoMicro en 2005, hace constar que muy pocos propietarios de establecimientos informales consideran que esta situación ha perjudicado sus empresas; lo que reafirma las opiniones recogidas en las entrevistas, en las cuales se percibía altos costos de formalización y bajos beneficios.

La afiliación a la Seguridad Social es particularmente baja en el caso de las microempresas. Este estudio plantea que sólo el 10.2% de los dueños de MIPYMES estaban afiliados al sistema de pensiones. Entonces, si el 57.1% de los dueños de las pequeñas empresas estaban afiliados, sólo era el caso del 9.8% de los dueños de microempresas.

Igualmente, sólo el 7.4% de las microempresas ofrecían a sus empleados un seguro médico, contra el 73.4% en el caso de las pequeñas empresas. A modo de comparación, se puede mencionar que en Guatemala se estima que en 2008, sólo el 17,8% de la población estaba cubierta por el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.

La energía eléctrica es otra limitante en el desarrollo de las MIPYMES, ya que ocasiona altos costos operativos (alto costo del servicio y/o necesidad de contar con un generador), y reduce la competitividad internacional de las unidades económicas. En un contexto de apertura de los mercados impulsado por la implementación del tratado DRCAFTA, esta baja competencia, también pone de manifiesto la necesidad que tienen de invertir recursos para iniciar una reconversión tecnológica y lograr mayores niveles de eficiencia.

La capacitación y asistencia técnica son elementos notables para su desarrollo. Muchas veces, los micros y pequeños empresarios conocen su oficio, pero no las herramientas de gestión que optimice el crecimiento de sus negocios. El acceso a la educación es clave para mejorar su desempeño, por eso, el sistema educativo debe estar formando por los emprendedores de mañana.

En cuanto a la formación profesional, el estudio destaca que en las distintas entrevistas y grupos focales, se tomó en cuenta la labor del INFOTEP, que ofrece múltiples servicios de apoyo a la productividad, competitividad empresarial y laboral bajo distintas modalidades (talleres móviles, cursos presenciales y virtuales). Pero, este documento enfatiza que el INFOTEP necesita mayor cobertura y flexibilidad para adaptarse a las necesidades específicas de las MIPYMES.

La END y las MIPYMES

Desde la perspectiva específica de las MIPYMES, en la Estrategia Nacional de Desarrollo (END), se estima que sólo el 10.3%, tenía acceso al financiamiento formal en 2005.

El modelo de desarrollo puesto en marcha, demuestra que se debe buscar una mayor productividad en las empresas de menor tamaño; así como reducciones de costos, diseminación de innovaciones, distribución de riesgos y procesos de asociatividad que favorezcan economías de escala.

Pese a la identificación de estas barreras, los ejes de acción y objetivos definidos en la Estrategia Nacional de Desarrollo no contemplan una estrategia articulada para superar la falta de financiamiento para las MIPYMES. Sin duda, ese es un reto que solo unidas, capacitadas y formalizadas ganará este pujante sector de la economía nacional.