guillermo

Título I:

Definición y Sujetos del Contrato

Art. 1. El contrato de trabajo es aquel por el cual una persona se obliga, mediante una retribución, a prestar un servicio personal a otra, bajo la dependencia y dirección inmediata o delegada de ésta.

Así comienza el libro primero de nuestro Código de Trabajo. Este singular hecho nos indica que todo comienza cuando ocurre la convención de lo pactado. En la antigüedad, la mayoría de los contratos se hacía de manera verbal y la única garantía con que contaban las partes era esperar la buena fe de la otra en la ejecución de sus obligaciones. Hoy en día, por el contrario, las empresas sienten la necesidad de que todas sus actividades y contrataciones estén plasmadas por escrito.

Esto puede observarse cada vez más a la hora de contratar personal, pues ya no basta un entrenamiento sobre las políticas y reglas internas, sino que se le exige además la firma de un documento denominado “contrato de trabajo”.

Con ello, las empresas buscan estar protegidas frente a cualquier reclamación futura que pudiera hacer el trabajador, teniendo en cuenta que la ley laboral dominicana dispone que las estipulaciones del contrato de trabajo, así como los hechos relativos a su ejecución puedan probarse.

Mientras más cuidadosos seamos en los detalles cuando iniciemos una relación laboral, menos serán los problemas a los que nos podríamos ver expuestos.

El concepto básico del contrato de trabajo es que éste es consensual. Esto quiere decir que aún cuando no se haya escrito formal

mente, aún existe si empleador y trabajador así lo han querido acordar, aunque sea sólo de palabra.

Dicha disposición pareciera que entra en contradicción con el principio IX del Código de Trabajo, según el cual el contrato de trabajo es el que se ejecuta en hechos.

Si el documento escrito refleja correctamente la realidad bajo la cual se desenvuelve el contrato de trabajo, este sí puede tener un efecto importante a la hora de demostrar las condiciones de la contratación.

A esto se le añade, la posibilidad que tiene el empleador de establecer desde el principio sus propias reglas, siempre y cuando no contravengan los beneficios mínimos reconocidos por la ley laboral, las cuales luego no podrán ser desconocidas por el trabajador que ha firmado el documento en cuestión. Por eso, si no se escribe, se impondrá una multa al empleador por parte de la Inspección del Trabajo.

Existen ciertas consecuencias prácticas que se pueden generar en caso de que el contrato no conste por escrito. Como sea, siempre es recomendable que tanto trabajadores como empleadores dejen por escrito lo acordado en relación con su relación laboral.

En definitiva, a la hora de contratar personal, el documento sigue siendo un medio importante, que de ser bien instrumentado eleva las posibilidades de ambas partes de resolver fácilmente o eliminar cualquier conflicto futuro, pero para ello, la empresa debe cuidar que corresponda con lo que realmente está ocurriendo, de lo contrario, se le impondrían reglas supletorias que al final pueden empeorar su situación.