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Miguel Furque

En situaciones de crisis, las empresas que más creen en el talento y en la innovación apuestan, más que en ninguna otra cosa, por el desarrollo del personal. ¿Por qué una empresa debería apostar por el crecimiento de su equipo cuando tiene que además sobrevivir al día a día? Más aún, ¿por qué tendría que invertir en ello? Existen varias razones para ello.

Las ventajas del desarrollo del personal

En primer lugar, el desarrollo enmarcado dentro de los planes de carrera aporta un valor añadido para el trabajador, con lo que aquí existe un potente instrumento para fidelizar a un equipo. Otra razón, quizás la más evidente, es que en situaciones de incertidumbre y de máxima dificultad es cuando los colaboradores necesitan más apoyo y formación para su crecimiento profesional.

No es casualidad que ahora, más que nunca, las empresas estén invirtiendo en desarrollo para directivos y mandos medios. No se trata de una formación al uso, sino más bien planes de acompañamiento para profesionales, que pueden incluir acciones formativas, pero que principalmente se centran en procesos de desarrollo para liberar potencial, es decir, procesos de coaching.
Estos son algunos argumentos y consejos que pueden ser útiles para reflexionar acerca de este tema:
1. Desarrollo para las personas clave.
Si se consigue determinar las personas y colectivos clave para un negocio, es vital destinar recursos formativos para estos profesionales.
2. Necesidades formativas reales.
Aunque no se disponga de un sistema de gestión, sí es recomendable adaptar la formación a las necesidades reales de los colaboradores. Por tanto, aquí cabe realizar un esfuerzo para focalizar energía y recursos de forma eficiente.
3. En tiempos de crisis sólo los más fuertes sobreviven.
Si se desea ser más fuerte y, por tanto, atesorar un valor añadido respecto a la competencia, la formación de las personas del equipo es la solución más viable.
4. Se requieren líderes formados y motivadores.
En situaciones de mayor incertidumbre las organizaciones necesitan líderes que sean capaces de movilizar sus equipos.
5. Procesos de desarrollo ajustados a necesidades concretas.
Ahora más que nunca, se debe apostar al diseño de acciones o procesos de aprendizaje que sean a la medida de las necesidades reales de la organización y de los profesionales que la forman.
6. Innovación en el diseño e impartición.
Ya sean procesos de coaching o acciones formativas en aula, es el momento de invertir en formación diferente, tanto en metodología como en contenidos.
7. E-learning como alternativa complementaria.
Ésta es una opción a tener en cuenta, dado que la partida para la formación de las personas se ha visto reducida de forma significativa. La formación on-line es una alternativa para ofrecerse de forma complementaria a la presencial.

En definitiva, es importante replantearse la idea del desarrollo del personal, ya que, aunque pueda parecer contradictorio, cuantos menos recursos hay, más recursos deben destinarse a las personas y a su desarrollo. En momentos de crisis, es cuando surgen las oportunidades, y si el equipo de una organización se encuentra fuerte y compacto, las ideas y mejoras serán naturales, porque contarán con una motivación intrínseca, sabiendo que tienen una organización que los respalda.