innovacion

Por María Mercedes

En América Latina y el Caribe, muchas empresas locales han sido compradas por firmas multinacionales, lo que ha dado como resultado una cantidad importante de millonarios con liquidez en busca de inversiones. Propuestas de negocios bien concebidas, basadas en una comprensión del mercado y sector, y un equipo de arranque probado y apasionado, con proyecciones financieras dentro del marco de lo real, de seguro encontrarán fuentes de financiamiento si son debidamente manejadas. Estos datos, aparecen en los resultados del V Foro de Competitividad de las Américas, realizado en nuestro país, en octubre de 2011, los cuales fueron compilados por Lorenzo Vicens y Sergio Grullón. En este análisis denominado “Innovación y emprendimiento: un modelo basado en el desarrollo del emprendedor”, se hace mención de que “la mayoría de los políticos y académicos coinciden en que el espíritu emprendedor es fundamental para el desarrollo y el bienestar de la sociedad. Los emprendedores crean puestos de trabajo. Conducen y le dan forma a la innovación, acelerando los cambios estructurales en la economía. Al introducir nueva competencia, contribuyen indirectamente a la productividad. El espíritu empresarial es pues, un catalizador del crecimiento económico y la competitividad nacional”, (página 13, del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), en su Reporte global (2010).

En los últimos años, han proliferado programas de desarrollo de emprendimiento en toda la región de América Latina, que incluyen el entrenamiento en temas relacionados con el área ?primordialmente en las universidades? y plataformas de apoyo, como incubadoras, redes de mentores e inversionistas ángeles.
Los programas de formación de emprendedores están enfocados en la preparación de un plan de negocios. Una vez, el emprendedor identifica una idea, las más destacadas pasan a formar parte de incubadoras diseñadas para acelerar el crecimiento y asegurar el éxito de proyectos emprendedores.
De igual forma, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), existe mucho emprendimiento, pero la mayor parte es informal y no es original, lo que explica la alta tasa de mortalidad temprana, como demuestran los estudios del GEM. Estos resultados indican que, para potenciar el desarrollo de un emprendimiento de calidad en la región, se debe mejorar la capacidad de los emprendedores para innovar con productos o servicios escalables y de mayor valor (OCDE, 2009).
Actividad emprendedora en AL y el Caribe
El país más competitivo en América Latina y el Caribe es Chile, que ocupa el lugar 30, seguido de Barbados, Panamá, Costa Rica y Brasil, con posiciones que van desde la 42 a la 60. Nuestro país, República Dominicana ocupó una posición promedio dentro de los países latinoamericanos.
En Costa Rica, un país que ha sabido crear políticas de Estado coherentes, el orgullo y la dignidad se combinaron en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), para desarrollar una generación de ingenieros y talentos que aceleró el avance cualitativo de los emprendimientos, que luego fue consolidado con instituciones de educación superior como el Tecnológico de Costa Rica y el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), trasladado desde Nicaragua.
El objetivo es incrementar los emprendimientos dinámicos o de alto valor en la región, ya sea transformando los emprendimientos por necesidad en empresas de mayor crecimiento al lograr adecuados niveles de diferenciación y organización, o atrayendo emprendedores con mayor potencial para iniciar negocios de mayor valor.