diegoSiempre oigo la recomendación de que vivamos cada día como si fuese el último… Sin embargo, a muchos nos viene a la mente vivir sin pensar en el futuro, disfrutar y no preocuparnos por las responsabilidades, etc.  Ese es un pensamiento generalizado cuando hablamos de nuestro último día.

Nunca he visto a alguien poder vivir un buen día sabiendo que es el último; los que saben que es el último, no tienen libertad o salud para disfrutarlo, los que mueren de repente no sabían que era el último, y otros que lo  vivieron como el último, sólo consiguieron que fuera el último… pero pudieron tener muchos más… de no haberlo vivido así.

Ahora les hago otra propuesta, conozco personas que se han visto al borde de perder la vida… al volver, tienen una visión diferente de cada día, la filosofía de vida es otra y viven mucho más felices, agradecen por cada día que tienen y viven a plenitud, dándole un valor extraordinario a cada segundo, pero pensando en que tendrán muchos más… por eso para ellos el futuro es aún más importante, y el pasado no los preocupará más.

La filosofía que les propongo ahora es: “Vivir cada día como si fuera el primero”.  Quiero decir, sentirnos como esas personas que despiertan de la casi muerte y ven cada segundo como un regalo divino… ellos aprecian para qué están aquí y le dan más importancia a lo que van a vivir que a lo que no han vivido.  No se preocupan por el futuro, sino que se ocupan de él.

Como explico por extenso en mi libro ¡Alcanza la Cumbre!, es más importante lo que nos queda… las preocupaciones por lo que ya pasó no es lo que debe ocupar nuestras mentes.  Pasarnos preocupados por cosas que no influirán en nuestro futuro, no tiene mucho sentido.  Largas discusiones buscando responsables, son sólo pérdida de tiempo, nos causan estrés y nos hacen perder el tiempo que nos han regalado para vivir.

Preocuparnos por lo que dejamos de hacer no nos da felicidad, pero alegrarnos por todo lo que podemos hacer aún, nos regala la posibilidad de ser más felices.  El pasado es sólo una parte de nuestra vida, es una parte que no podremos variar, una parte que ya pasó, una parte que no viviremos nuevamente, sea buena o mala, es una parte que quedó atrás.

Otra manera de preocuparnos, es pensar en cosas que no queremos que pasen, pero que muy posiblemente nunca lleguen a pasar… esa es una constante de las personas altamente estresadas.  Cuando cree que pueda pasar algo, trate de tener pensado que hará si acontece, entonces pare de preocuparse, ya que lo más probable es que eso nunca suceda. No se pase su vida malgastando su humor y bienestar, preocupándose por cosas que nunca pasarán.

El día más importante de su vida es el que tiene, y el mes más relevante son los próximos 30 días, y así por delante.  Por eso hoy le propongo que:

 

“Vivamos éste como si fuera el primer día.”