Por Paula Geraldo 

 

Comprender el desarrollo de la gestión humana con objetividad, racionalidad, flexibilidad, sensibilidad,  es vital para darles dirección a  la vida. El desarrollo de la gestión humana concebida en cada individuo es el enriquecimiento moral  en lo que hacen por desarrollarse a sí mismos y contribuir a la sociedad.

Para enfrentar el desafío de la competitividad, los administradores y gerentes debemos estar abiertos a intentar nuevas prácticas de gestión, nuevas ideas para construir organizaciones más productivas, que proyecten su éxito a largo plazo, como también el de los empleados que trabajan para ella. Situados en este nuevo escenario, se hace necesario replantear el proceso de la  gestión humana.

La competitividad de la empresa de hoy no depende sólo de una «buena» selección, o de una «buena» capacitación, o de un «buen» clima organizacional, de Engaged  performance  debemos agregar también la capacidad de administrar el cúmulo de información que poseen sus colaboradores, con relación a sus procesos, productos y servicios   y  de la capacidad de integrar y administrar los recursos humanos de manera sinérgica.

Pero creo que para lograr sinergia de equipos e ideas , los dueños , administradores  gerentes y directivos, deben estar muy consientes de lo que es el concepto de la gestión humana que integra a las personas, además de una responsabilidad social y empresarial que va mas allá de cualquier valor numérico que pueda expresarse en estado financiero.

Es igualmente considerable la importancia de la administración del conocimiento en el uso del poder. De ello depende la especialización en la toma de decisiones y la capacidad y habilidad de los gestores para incrementarlo con base en la socialización en el sistema humano.

El conocimiento por sí mismo no genera valor; debe ser concatenado en un proceso de transformación y valorización humana.

La manera de pensar y actuar requiere de la construcción de nuevas visiones, las cuales inciden en el desarrollo-social y humano.

Lo único absoluto que debemos aceptar es el cambio, como dinámica continua de vida.