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La gratitud aumenta la abundancia. No te olvides de dar gracias por lo que tienes o por lo que estás por conseguir.

Siempre que nos arriesgamos, conseguimos nuevas cosas en nuestra vida. Al dar gracias, aumentamos el valor de lo que se nos ha dado. La gratitud es el más importante de todos los sentimientos. La mayoría de la gente suele pedir lo que no tiene y le gustaría tener, o que tuvo y perdió. Pero, la mayoría se olvida de dar gracias por lo que ya tiene, o por aquello que no tiene y no le gustaría tener, como una enfermedad, por ejemplo. En el mundo hace falta gratitud.

Esa es la causa de tantas peleas y tanta infelicidad entre las personas. Da gracias todos los días por lo que tienes y te gusta tener, y el Universo seguirá dándote más, y no sólo de eso; sino también de las cosas que no tienes y aún no sabes qué te gustaría tener. Tal vez, ya estén en camino hermosas sorpresas…

La gratitud produce más cosas por las que estar agradecido y aumenta la abundancia. La falta de gratitud y las quejas hacia nuestros semejantes produce tristezas, resentimientos, soledad y no nos permite crecer. A los quejosos siempre les parece que hay pocas cosas buenas en su vida, y no disfrutan de lo que tienen, ni miran lo mucho menos que otros tienen. Solamente, siguen quejándose, peleando, criticando contra aquellas personas que tal vez, o seguramente, son las únicas que los quieren de verdad.

¿Pudiste tener la dicha de arrepentirte y pedir perdón? Si pensamos que no tenemos una serie de cosas y que no seremos felices mientras no las tengamos, dejamos la vida en suspenso, es decir, “dejamos de vivir”, porque lo que el universo oye es: “no tengo tal o cual cosa y no soy feliz”, y eso es precisamente lo que conseguimos, lo que internamente estamos deseando, entonces es lo que el Universo nos devuelve. Eso es estancarse en la etapa del “querer”. Es por eso, que cada día debemos decir: “Gracias Dios mío por todo lo que me diste: vida, salud, familia, poder para superar enfermedades, conocidos y desconocidos por conocer. Gracias, mil veces gracias porque me diste todo: lo bueno y lo malo, y de esa manera pude disfrutar al máximo de todo lo que consideré bueno.

¿Y de lo malo? Tratar de olvidarlo pronto, y no ocupar mucho de su tiempo en ello. De esta manera, somos muchísimo más felices, y además no debemos olvidarnos de decir gracias por lo mucho o poco que hemos conseguido. Me he dado cuenta también que al Universo le gusta mucho esa expresión, y constantemente recibo de su parte regalos maravillosos. Al despertar por la mañana, lo primero debemos hacer antes de abrir los ojos es permitirnos dar las gracias por tener la oportunidad de vivir un día más, no importa cómo: a veces sin dinero, con menos salud, sin trabajo, y algunos días desesperanzados.

¿Por qué no? Todos los seres humanos nos pasamos la vida entre momentos de contracción y expansión: reímos, lloramos, nos defraudan, algunas veces decimos malas palabras, pero demos dar gracias a Dios y al Universo por permitirnos derramar una lágrima, porque el corazón nos palpite, y porque los músculos se nos contraigan de rabia: de esta manera nos damos cuenta que estamos vivos. Esa es la vida: pasar por diferentes situaciones, sentimientos y estados de ánimo. Debemos ser agradecidos por lo que tenemos, sin importar la cantidad ni la calidad (seguramente tendremos un poquito más que otros).

El ser agradecidos en la vida nos da poder. ¿Qué poder?, te estarás preguntando: El poder de convertir las dificultades en oportunidades, los problemas en soluciones, las pérdidas en ganancias, y sobre todo de estar siempre rodeado de amigos que nos hacen feliz. Te deseo que empieces a conseguir lo mejor para tu vida y la de tu familia. ¡Ah! Y no te olvides de dar gracias por lo que tienes o por lo que estás por conseguir que: inmediatamente transformarás tu vida.

«Sé la persona que Dios quiso que fueras y encenderás el mundo».