Sonreír y hacer altos sistemáticos en las largas jornadas de trabajo es tan importante como el ejercicio o la buena dieta. De lo contrario, el estrés será su captor.

 

Los líderes con cargos de alto compromiso, en su mayoría, sufren de estrés laboral, debido en parte a sus frecuentes viajes, modificaciones de agenda y exceso de trabajo.

Las condiciones laborales, la actitud individual en el manejo del balance vida-trabajo y hasta las condiciones del espacio donde se labora pueden desencadenar jaquecas, migrañas, mareos, problemas cardiovasculares, dificultades respiratorias, insomnio o cansancio excesivo, hipertensión y problemas gastrointestinales.

Según Mario Ernesto Cañas, conferencista internacional y coach, a esa lista de patologías se suman los efectos emocionales: ansiedad, incertidumbre, estados depresivos, crisis de pánico, frustración, irritabilidad, desconcentración y pérdida de memoria.

También puede existir enojo, agresividad, trastornos alimenticios, baja producción y en algunas ocasiones, abuso de alcohol, fármacos o drogas.

Para lidiar con el estrés no basta solo con consultar a un especialista, sino un cambio de actitud general.Una vida con exceso de preocupaciones, angustias y ansiedades es una fábrica de víctimas condenadas al estrés.

Los pasos a seguir no son desconocidos: cuidar la nutrición, hacer ejercicio físico y dormir más horas, sonreír con más frecuencia, moverse con energía y hablar con entusiasmo.

El coach aconseja pautas a seguir, como desconectarse del trabajo, planear más detenidamente las tareas, sin improvisar, y tomar descansos en la larga jornada de horas que involucren estiramiento y movimiento. Esto reduce dramáticamente el cansancio mental.

No acumule más tareas y actividades, haga el esfuerzo de confiar en las personas que puedan ayudarle y que pueden hacerlo bien. Pero de nuevo: buscar tiempos para desconectarse por completo del trabajo puede ser un gran reto, incluso estando de vacaciones.

Fuente: Mercados y Tendencias