Todo parece indicar que era irremediable que el país se avocara por una reforma fiscal. De acuerdo a voces que vienen de todos los ámbitos sociales y políticos esta realidad a la que hoy nos enfrentamos, no es más que la crónica de una muerte anunciada.

No es nada graciosa, la reforma fiscal, que trae consigo una serie de impuestos y alzas en los productos y servicios, que realmente lacera los intereses del pueblo dominicano, sobre todo de la gran mayoría, que es la más perjudicada y que siempre lleva la peor parte de la carga.

La propuesta del gobierno ha sido puesta sobre la mesa en el Palacio Nacional du

rante la celebración del Consejo Económico y Social, donde participaron el empresariado, el sector gubernamental y sindical.

Entre las propuestas que trae esa reforma fiscal están: gravar un 10% las ventas de Zonas Francas, elevar de 16 a 18% el ITBIS, gravar 10% del ITBIS a ciertos productos hasta ahora exentos, gravar la televisión por cable, colocar un impuesto a sueldos de Navidad desde 33 mil pesos, eliminar incentivos a gastos educativos, a la industria de cine, como a otros del sector turismo, aumento de impuesto a bebidas alcohólicas, aumento al precio de las placas de los vehículos para cobrar el 1% de su valor, incrementar la presión tributaria de un 13% a un 15%, con lo cual el gobierno recaudaría unos 235 mil millones de pesos para así hacer frente a un déficit fiscal de más de 150 mil millones de pesos.

La Reforma Fiscal es una realidad a enfrentar, sólo que en la mesa de las negociaciones la voz que menos se escucha resulta la más afectada, la voz del pueblo trabajador. Con la clase em

presarial no ocurre lo mismo, debido a que ellos están acostumbrados a unirse en una sola voz para reclamar un trato “justo” para ellos, so pena de tener que despedir a miles de empleados y el gobierno que siempre tiene la sartén por el mango ter

mina pronunciado la última palabra.

Esperemos que el parto no sea demasiado difícil y que las medidas traigan consigo unas políticas sociales que favorezcan una inversión mayor en educación, una diversificación del aparato productivo nacional que garantice un aumento de fuentes de em

pleos, que haya una mayor inversión en el agro y que haya un enfoque mayor en exportación que importación.

Este es el momento de vernos en el espejo ajeno de países desarrollados como España y Grecia, cuyas economías han colapsado, y cuyas sociedades están al borde del estallido social