Kay ValenzuelaMás de una vez he querido tomar por el cuello a alguien con mala actitud. Luego me río al darme cuenta que tomar a alguien por el cuello no es mala actitud sino una actitud criminal! A qué me refiero con esto? Dos errados no hacen un correcto. Hoy día las personas estamos viviendo en medio de muchos cambios y no sólo de ánimo. Vivimos más tiempo en un estado reactivo que en un estado controlado y alerta de nosotros mismos y los demás.

Cada vez se hace mucho más difícil mantenerse tolerante ante un constante bombardeo. Sin embargo, vale la pena detenerse esos segundos necesarios para identificar cómo manejar una situación que es circunstancial y mantener el ojo en la bola por lo que es más importante y residual: Mantener una relación laboral sana y efectiva.

He visto muchas personas, y me incluyo, entrar en verdaderos conflictos por no deternerse ninguno de los dos a darse cuenta de todos los factores que están al rededor del estado de ánimo de alguna de las partes.

No podemos obviar que las emociones ejercen su rol de manera automática y que cada uno de nosotros maneja con distinta intensidad el punto de inflexión de una mala actitud. Tampoco esto justifica que por tener un mal día hagamos eco de lo que nos estresa a las personas que nos rodean.

Toma en cuenta las siguientes recomendaciones, a mi me han funcionado la mayoría de las veces:

Evalúa tu estado de ánimo antes de empezar a interactuar con las personas. – Si el otro pierde el tino en algún momento tu podrás mantenerte ecuánime si reconoces donde estás tú en medio de las circunstancias. Se necesitan dos para bailar tango.

Habla al respecto directamente con la persona y sin intermediarios ni testigos. – Encuentra el momento adecuado para tener una conversación asertiva en privado sobre lo que está ocurriendo, si la frecuencia incrementa por encima de lo razonablemente humano. Déjale saber a la persona qué te hace sentir su mala actitud y que te interesa genuinamente tener una relación laboral saludable.

Pide disculpas.- Hazlo genuinamente y tan pronto como sea posible. Tanto si eres tú quien ha tira a alguien debajo de tu bus como si es la otra persona quien te tira a ti. Muchas veces las personas no se dan cuenta de su estado de ánimo y como puede afectar las relaciones laborales y los resultados del día.