La Navidad volvió y nos contagia con su espíritu festivo, porque es el tiempo donde las familias se juntan para reír y compartir.

En las empresas se decoran con adornos alusivos a la época, y muchas realizan grandes fiestas, donde los ejecutivos y empleados se divierten entre música, comelonas y premios, además los compañeros de trabajo organizan el famoso angelito, y las calles son adornadas con guirnaldas y luces de colores.

Navidad es la época donde todo aquel que ofrece un servicio: distribuidores de periódicos, mensajeros, limpiabotas, guardianes de seguridad, marchantas, limpia cristales, peluqueras, deliverys, barberos, los recogedores de basura, y en los barrios, los mozalbetes a ritmo de güira y tambora se buscan lo suyo, por lo cual tenemos que agregar los sobrecitos con algunos pesos para agradecer los servicios que estas personas ofrecieron durante todo un año.

También en diciembre, el comercio activa sus ventas debido a la entrega del doble sueldo o salario de Navidad, que es una de las conquistas que otorga el Código de Trabajo de República Dominicana, estipulado en el artículo 219 de la Ley 1692; y que consiste en la duodécima parte del sueldo ordinario del año calendario devengado por el empleado.

Este aumento del circulante, nos da mucho más poder adquisitivo para hacer las compras acostumbradas, incluida la tradicional cena de Nochebuena y el gran fiestón que organizamos para recibir el año nuevo.

Sin embargo, el 24 de este mes, lo que no puede faltar en ninguna mesa dominicana, además del cerdo en puya, la telera, lerenes, pasteles en hoja, el pollo orneado, las manzanas, uvas y coquitos; es dar gracias a Dios por todo cuanto nos ha dado en estos 12 meses.

El Empleo se une a estas festividades, exhortando a cada trabajador que dé un uso racional al doble sueldo y a la bonificación, porque lo que hoy se malgasta, mañana nos hará falta para resolver asuntos básicos de la familia, recuerde que nuevas cargas impositivas entrarán en vigencia en el transcurso de este mes y en enero próximo.

Por último, y no menos importante, le pedimos a los Reyes Magos que lleguen cargados de regalos y juguetes para todo el pueblo, especialmente para los más pequeños que son la alegría y la esperanza de los hogares dominicanos