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Desde hace varias décadas se ha incrementado la conciencia de la preservación de los recursos naturales, y las empresas que hacen uso de esta práctica logran bajar sus costos, reducir sus gastos y la improductividad.

Por Kathia Hernández

Una Empresa Ambientalmente Responsable (EAR), es la que logra conciliar positivamente sus acciones entre la producción y la protección. Es decir, que trabaja para mantener y mejorar su actividad productiva bajo el cumplimiento de las leyes, con el firme propósito de reducir y resarcir sus impactos negativos al ambiente y la sociedad; y a la vez maximizar los recursos disponibles.
Así lo plantea la coordinadora de proyectos del Instituto Dominicano de Desarrollo Integral (IDDI), Evaydee Pérez, quien fue consultada por este medio para desarrollar el tema de ¿Por qué convertirte en una empresa ambiental?
La experta en materia ambiental explicó que al margen de las variables económicas, toda empresa debe actuar reconociendo los impactos que un proceso de esta categoría generara al medio ambiente.
Resaltó que este paso debe hacerse en la fase de diseño, de forma tal que puedan incorporarse los cambios necesarios en su concepción, y al mismo tiempo reflejarse las medidas de investigación de este impacto y su posterior corrección si fuere necesario.
“Hoy día una acción, proceso, manufactura o servicio a desarrollar u ofrecer, debe tomar en cuenta las variables ambientales que inciden sobre el y que el a su vez incide sobre ellos”, expresó Pérez.
Cuando una empresa se convierte en ambiental realiza la Responsabilidad Social Ambiental (RSA), la cual, según explicó Evaydee Pérez, es el conjunto de medidas y acciones que asume una entidad para minimizar o responder por el impacto que generan sus actividades en el entorno donde opera.
Destacó que es importante ejercerla, ya que desde hace varias décadas se ha hecho evidente y se ha incrementado la conciencia de la degradación de los recursos naturales y el ambiente, que es causada en su mayoría por la industrialización y el consumismo.
Para ello, señaló, es necesario propiciar cambios de estilos de vida en todas las sociedades que estén alineados con la mejora de la calidad de vida y del ambiente.
Tipos de RSE
Lacruz Moreno Féliz, experto en temas económicos y ambientales, explica que hay dos tipos de Responsabilidad Social de las Empresas (RSE): una interna y otra externa.
La dimensión interna, manifiesta Moreno, es la que comprende la administración de los recursos humanos, la protección ambiental del trabajo y la realización de actividades de producción y comercio, siguiendo las normas de protección ambiental.
Señala que la dimensión externa se refiere a las relaciones de las empresas con su entorno más próximo, ya sean socios, proveedores y clientes.
Moreno profundiza que los beneficios a la mayor sensibilización ambiental de las empresas son:
Reducción de costos ambientales y, por tanto, de los costos generales de la empresa: la gestión y la optimización adecuada de los recursos naturales y de otros, reduce los consumos de energía, agua, materias primas, la generación de residuos.
Permite acceder a mercados más exigentes y restringidos por razones ambientales, diferenciándose con respecto a sus competidores; aumentando la actividad de la propia empresa.
Favorece nuevas oportunidades y actividades empresariales, mejorando ambientalmente los productos propios, acudiendo a la producción o reutilización de otros o accediendo al mercado y líneas de crédito específicas.
Mejora la imagen general de la empresa y su credibilidad frente a clientes, consumidores, competidores, administraciones y la opinión pública.
Permite introducir mejoras técnicas y de funcionamiento en la propia empresa, facilitando la actividad empresarial y el acceso a ciertos contratos.
Reduce las enfermedades y accidentes laborales con la implantación de nuevas
tecnologías.
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