fotoperfiltania.pngEl sábado en el almuerzo, conversábamos mi esposo y yo de experiencias que habíamos vivido en la semana, me contaba él , una situación que había tenido con su nuevo vehículo , al que quiso cambiarle el bumper delantero. (hombre al fin, estaba “fiebrando» su “juguete” nuevo, había soñado con ese modelo y por fin había conseguido el carro de sus sueños). Pidió su pieza por internet y cuando quiso ir a montarla seleccionó un lugar donde entendía le saldría más económico y lo harían en menos tiempo que en otros lugares.

Cuando terminaron el trabajo y fue a recoger su vehículo, la pieza había quedado mal montada, los sensores de parqueo no funcionaban por lo que no le quedó mas remedio que llevarlo a los representantes del vehículo, donde tuvo que esperar “turno” y le cobraron no solo el reinstalarle la pieza, también se le adicionó el arreglo de los sensores.

Le salió doblemente caro, la búsqueda de lo “económico”.

Frustrado por la experiencia, me comentaba su aprendizaje, de que no volvería a bajar los estándares de servicio que su inversión merecía, porque por violentar el proceso de tiempo y pago, había pagado un alto precio.

Me sonaba a mi muy familiar el tema.

En mi negocio recientemente había hecho un lanzamiento de un producto en un mercado que no conocía.

En vez de buscar asesoría con un experto, para ahorrarme tiempo y dinero, decidí hacerlo sola.

18 meses de trabajo, decenas de miles de dólares, se diluyeron.

Los resultados no fueron los esperados.

¿Por qué? Lo mismo nos paso a ambos.

Violentamos seguir los procesos.

El curso de los acontecimientos los rompemos, cuando queremos imponer nuestro ritmo e ir mas rápido (o mas lento), cuando bajamos los niveles del entorno y lo hacemos solos o con gente incompetente (porque es mas barata o porque nos exigen menos y nos mantienen en la zona de confort, entre otras muchas razones.).

Y eso nos pasa mucho a los seres humanos en diversas áreas de nuestras vidas.

No queremos dar el tiempo requerido para que una relación sane.

Evitamos hacer las cosas del modo que sabemos es el “mejor”, porque siempre encontramos una vía más rápida, menos costosa o dolorosa.

¿Por qué no darnos la oportunidad de vivir los procesos?

¿De hacerlo de la manera mas certera y objetiva desde el principio?

¿Y si nos enfocáramos en el Resultado final que queremos alcanzar y no nos dejamos atrapar por el “mas rapido”, mas facil, mas economico, etc…

Con esto de seguro no evitaremos fracasos, mas si se que en caso de que acontezcan los convertiremos en lecciones productivas.

Identifica en tu caso si sueles mantener tus estándares elevados para lograr resultados excelentes o eres de las que por ver resultados inmediatos intentas hacerlo a tu ritmo.

-Piensa en la última vez que ese proyecto (de trabajo o pudiera ser una situación personal ) no salió con los niveles que esperabas,

1. ¿Cumpliste sus ciclos?

2. ¿Quebraste etapas?

3.¿Rompiste reglas para acelerar o disminuir resultados?

4. ¿Por qué no salió como esperabas?

5. ¿A qué te comprometes hacer mejor a partir de ahora?

Aprendí la lección,

La próxima vez, busco mentoría de un/a experto/a, me rodearé de gente competente permitiré que el tiempo madure el resultado de mis esfuerzos y estaré receptiva que cada paso del recorrido me enseñe lo que requería aprender.

Yo #Voypormas.

Tania