Por Yira Vermenton 

Los estudiosos y curiosos de los conceptos felicidad, motivación e inspiración, tratando de averiguar lo que realmente nos produce alegría, tanto en el nuestra vida personal como en nuestro lugar de trabajo, han podido apartar una idea muy clara:
“Devolverle a la comunidad y su entorno(ya sea local, regional, nacional o más allá de las fronteras de su país), y preocuparse por el aporte de cada cual, es una de las formas más rápidas de vivir la vida a plenitud.”

A mi me gusta decir que la felicidad es como un boomerang, lo que lanzas hacia fuera regresa a ti en forma de felicidad.  Es cuando tocamos vidas que podemos sentir realmente la plenitud buscamos.


Las personas más felices que conozco aman lo que viven y viven lo que aman.  Pero, qué deberían hacer aquellas personas que no tienen el lujo de tener su trabajo ideal en este momento?

Estas personas deben tomar la decisión de encontrar alguna manera de devolverle a su entorno desde su posición actual.  Encontrar una manera de involucrarse en una organización de caridad que su empresa ya esté patrocinando.  Si su empresa aún no posee ese espíritu de colaboración, pues bien pudiera acercarse a una organización con cuya misión sienta afinidad, y por qué no, tratar de ser el enlace entre su empresa actual y esta organización benéfica.

Si su empresa que no tiene arraigado en su ADN la intención de impactar positivamente su entorno o el mundo en general, usted puede comenzar a hacer su propia contribución, ya que no importa cuan pequeña sea, siempre puede ser el comienzo de una gran misión.  Recuerde que los grandes proyectos, a menudo tienen pequeños comienzos.   En nuestro país hay grandes empresas con proyectos que tienen la finalidad de beneficiar a sectores menos aventajados de la sociedad.  Muchos, desde fuera, observan a estas empresas como emporios, a quienes “ayudar” con lo mucho que tienen, no les cuesta nada.  Desde luego esta no es la perspectiva ideal. Lo interesante es ver de qué manera un individuo puede donar su tiempo, sus dones y sus recursos personales para ser parte de estos proyectos.

Por otro lado, hay proyectos pequeños que nacen del deseo de uno o varios individuos de hacer una diferencia, y ser solidarios con su comunidad.  Un buen ejemplo que nace del deseo de retribuir a su comunidad el cariño y el apoyo recibido a largo de su carrera deportiva, es la Fundación Marcos Díaz.  Luego de acciones aisladas fomentando el desarrollo humano e intelectual de los jóvenos y niños dominicanos, decide junto a su equipo iniciar en el 2004 su Fundación, y adoptar causas ya existentes, donde también aportar materialmente su granito de arena en favor de los más necesitados.

De ahí que en el año 2006, organizara el evento 100 X 100m en la Casa de España, donde participaron muchas figuras conocidas, y donde los fondos que se recaudaron sirvieron para suministrar a través de la Fundación Amigos Contra el Cáncer Infantil (FACCI), el tratamiento por todo un año de todos los niños afectados por cáncer ingresados en el Hospital Robert Reid Cabral.

Del mismo modo tenemos la Fundación “Siempre Más” de Karim Mella, cuyo objetivo es contribuir al desarrollo cultural, ecológico y humano, de jóvenes estudiantes dominicanos a través de proyectos educacionales al Pico Duarte y parques nacionales, y promover el montañismo dominicano a nivel nacional e internacional.  Por supuesto, que la contribución única detrás de este objetivo es enmendar la relación de nuestros jóvenes con su entorno natural procurando a través de charlas y encuentro educativos, que estos jóvenes sientan la necesidad de defender la conservación ambiental, y que encuentren opciones de ocio sano en la naturaleza.

Desde cualquier lugar donde se encuentre querido lector, la pregunta que debe hacerse es qué es aquello que realmente me importa? Qué cosas me hacen vibrar de felicidad y emoción?  La respuesta puede ser el inicio de su contribución única a su entorno!