Por Kathia Hernández

Foto colaboracionesConversaba con una amiga y compañera de trabajo acerca de un tema que a ambas nos causa de mucho desanimo y ella mencionó una frase que tiene un mensaje único: «el conocimiento es más poderoso que el dinero».

Con este enunciado nos referíamos al tema de las pasantías. Es triste ver que hoy día los jóvenes no aceptan una pasantía si no se les paga, si no se les ofrece una remuneración y a muchos al momento de ofrecérselas, lo aceptan y la abandonan a mitad del camino, sin siquiera dar una razón considerada.

No se imaginan lo favorable que es realizar una pasantía y elegirla aunque la universidad no te lo exija.

Si es cierto que hay empresas que abusan o te dicen una cosa por otra; pero aunque sea archivando (que es el ejemplo más real que se puede dar) se aprende.

«Ellos me pusieron a archivar y a organizar papeles», si no tienes experiencia laboral y te brindan la oportunidad de archivar, de esto se aprende bastante. Organizar y archivar enseña. ¿O creen que el presidente de una empresa no debe archivar, un contable, una recepcionista, un encargado de recursos humanos, un periodista? Sin obviar las demás profesiones.

Es un ejemplo de cómo algo tan sencillo te enseña a organizar, a tener creatividad, procesos, incluso es motivo de admiración, porque no hay mejor trabajo que aquel que está bien organizado y presentable. La gente solo pregunta ¿wao, quien hizo todo esto? Porque el nivel de detalle y amor dedicado marca la diferencia.

Una pasantía refleja esfuerzo, interés, ganas de crecer, pero al mismo tiempo es obtener conocimiento y si lo haces bien y lo demuestras las personas a tu alrededor estarán dispuestas a ayudarte.

Hay cientos o miles de personas que iniciaron con una pasantía, sus ganas de superación y aprendizaje es tan admirable que son considerados para otros puestos ya sea en esa compañía u otra.

Las personas, destacando más los jóvenes, solo piensan en conseguir el primer empleo, ganar dinero y después de que tienen más de un año en la compañía tienen la desorientada idea de ser jefes; cuando no es así.

Hay que demostrar de qué estamos hechos, la pasión que tengamos, el compromiso con la organización.

Una pasantía es un pasaje al conocimiento, aprender de las empresas, sus procesos, métodos, ver como se mueve el mundo laboral, relacionarte, sacrificarte, es conocer la responsabilidad. No importa la profesión, sector o área.

Un ejemplo palpable y del que puedo brindar testimonio, son las pasantías en Periodismo. En su mayoría la realizan para “salir rápido de eso” y graduarse. Se dirigen a los medios de comunicación y no se preocupan lo más mínimo por conocer cómo se maneja un medio, mejorar la redacción o presentación de noticias, cómo lidiar y defenderse en distintos escenarios, aprender ortografía.

Solo es caerle atrás a un periodista que le asignan y seguirle los pasos como si fuera una sombra, pero una sombra bien oscura, porque no son tan siquiera observadores, sino que se la pasan chateando por un celular.

Una pasantía es el inicio de una gran carrera si la valoras y sabes aprovecharla.