Gerardo RussoA pesar de los esfuerzos realizados por los organismos internacionales, los accidentes y las enfermedades ocupacionales siguen cobrándose vidas. La organización Internacional del Trabajo (OIT) informa que cada día mueren 6.300 personas a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo , más de 2,3 millones de muertes por año. Anualmente ocurren más de 317 millones de accidentes en el trabajo, muchos de estos accidentes resultan en absentismo laboral.

Las condiciones de seguridad y salud en el trabajo pueden ser divididas en factores materiales y humanos. Estos últimos, sin lugar a dudas, son los más importantes. Tanto es así que las causas mas frecuentes de accidentes se deben a estos factores. Un porcentaje menor se produce por fallas de material o mal estado de equipos.

Sin temor de caer en la simplicidad, podemos resumir los factores humanos en cuatro grupos: 1- Condición de salud previa del trabajador, 2- nivel de educación para la tarea, 3- consciencia en seguridad y 4- hábito seguro. Para una mejor comprensión del lector, realizaremos un breve comentario de cada factor.

1-        Condición de salud previa del trabajador: Todos nacemos con distintas condiciones de salud. Asimismo durante la vida vamos superando diversas amenazas a la salud y afecciones que a veces, pueden dejarnos secuelas. Felizmente siempre habrá un trabajo que una persona con secuelas pueda realizar sin riesgos para el y para los demás. Evaluar la condición de salud previa del trabajador, así como la aptitud para el puesto que ocupará, constituyen el punta pie inicial para desarrollar con éxito una tarea. Esto se logra mediante el examen pre laboral o pre empleo, realizado bajo recomendaciones internacionales.

2-        Nivel de educación para la tarea: Nadie nace sabiendo. Muchas empresas toman empleados y los colocan a trabajar en tareas que ni siquiera sabían que existían. Todo empleado debe pasar un proceso de inducción, de aprendizaje y familiarización con la tarea que desarrollará. Es muy recomendable el uso de manuales o protocolos de trabajo que permiten, además de realizar la tarea correctamente, trabajar con seguridad y sin riesgo de enfermarse.

3-        Consciencia en seguridad: El adjetivo “consciente” se aplica a la persona que siente, piensa y actúa con conocimiento de lo que hace. Revela que la persona tiene capacidad para percibir estímulos sensibles y comprender lo que sucede a su alrededor. Lo maravilloso de esto es que la consciencia puede formarse o crearse, mediante los procesos de educación y capacitación en seguridad y cuidado personal, del grupo de trabajo y de los elementos que se utilizan.

4-        Hábito seguro: En psicología se define como hábito a cualquier comportamiento repetido regularmente. Este comportamiento requiere de muy poco raciocinio y tiene la particularidad de que se forma o se aprende. Para que un hábito se forme en una persona, esta debe practicarlo durante un tiempo. De esta manera tanto el cuerpo como la mente se acostumbran a este hecho. Si se aprenden hábitos seguros, tanto el cuerpo como la mente realizaran las tareas de manera común.

Hasta aquí hemos analizado factores propios del trabajador, debemos mencionar también otros aspectos que comprometen al Estado y al empleador.

En lo que respecta al Estado, la primera responsabilidad consiste en tomar consciencia. La Salud Ocupacional es uno más de los pilares del desarrollo social y productivo de un país. Una fuerza de trabajo sana es uno de los bienes más preciados con los que cuenta cualquier país o comunidad. No solo contribuye a la productividad y riqueza del país sino a la motivación, satisfacción y calidad de vida de la población. Por esta razón el cuidado de la salud de los trabajadores debe empezar por el Estado, exigiendo el estricto cumplimiento de los programas de seguridad y salud en el trabajo tanto en las empresas públicas como en las privadas. Así lo entendió la OIT en la 95ª reunión celebrada en Ginebra el 15 junio 2006 donde se estableció el “Convenio sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo”. El objetivo de este Convenio es la obligación a los estados de establecer un marco para promover el desarrollo de una “cultura preventiva de seguridad y salud” a nivel de cada estado, mediante el desarrollo de una política, un sistema y un programa de prevención de ámbito nacional.

En lo que respecta al empleador, la seguridad y la salud de sus trabajadores también deben formar parte de la política empresarial. Es recomendable que los empleadores declaren sus políticas de seguridad y salud con un énfasis similar al de una constitución nacional. La salud y la seguridad de todos los empleados, junto con el compromiso de cuidar el medioambiente, debe constituir la mayor prioridad. Tener la plena seguridad de que todas las lesiones y enfermedades ocupacionales se pueden prevenir, invita a que los empresarios se comprometan a proteger y mantener la salud y el bienestar de la población laboral en los máximos niveles.

Aquellos empresarios que solo piensan en gastos, deberían entender que no se pueden proteger los intereses de una empresa sin proteger primero al hombre. El costo de la adversidad diaria que producen los problemas de salud en el trabajo es enorme y la carga económica de las malas prácticas de seguridad y salud se estima en un 4 por cierto del Producto Interior Bruto global de cada año.