Picture4En tiempos actuales hablar de cambios  es la única constante, las organizaciones, las empresas pero sobre todo las personas, están sumergidas en la necesidad de cambios profundos que mejoren los procesos, que mejoren nuestras vidas.

Lo modelos de gestión han cambiado en los últimos dos siglos, el puesto de trabajo hoy cada vez mas dinámico y  algunos hablan de customizar el puesto de trabajo donde existe una relación directa entre accionistas, clientes y empleados. Esto no se puede concebir sin cambiar radicalmente nuestros pensamientos, porque representa un cambio respecto a los principios aceptados.

Las actitudes de las personas han cambiado. En el siglo XX las personas eran subordinadas con una jerarquía de necesidades. En el siglo XXI las personas están siendo percibidas con individuos autónomos y reflexivos; y ni hablar  de la información y el conocimiento en el siglo XIX eran exclusivos del management , en el siglo XX  dominados por el management y compartidos de forma limitada, en el siglo que estamos viviendo  la información es difundida ampliamente.

El propósito del trabajo además de la supervivencia y acumulación de riqueza y status social, está siendo concebido como parte de un plan de vida. Antes los directivos decidían y los empleados ejecutaban, en el siglo XX los directivos deciden y los empleados ejecutan reflexivamente, en el siglo XXI  los directivos y empleados deciden y ejecutan.

El poder antes estaba concentrado en la cumbre, en el siglo XX empezó hacer limitado, funcional compartido/empowermet, en estos tiempos el poder es difuso y compartido.

Todos sabemos que para lograr metas y objetivos , las organizaciones necesitan una fuerza de trabajo motivada y comprometida, sin embargo a pesar de los esfuerzos y las inversiones que hacen las empresas en la gestión del talento, las encuestas  continúan demostrando la baja satisfacción de los empleados y la falta de confianza en sus   directivos. Cada vez es mayor el número de personas para el que un “trabajo estable” en el sentido de que en estos tiempos no existe el empleo para toda la vida, ya no garantiza la identidad de los colaboradores con las organizaciones.

La globalización, las fusiones, olas sucesivas de restructuraciones y recortes de personal y el desarrollo del debate sobre la empleabilidad han inducido a los individuos a disociar su destino del de sus empresas. El mercado de trabajo cada día es más agresivo competitivo y dinámico.

Las empresas compiten con una limitada cantidad de talentos. Las nuevas generaciones parecen verse cada día más atraídos por el autoempleo, las oportunidades emprendedoras, y las profesiones, no es sorpresa el que de ello altos ejecutivos abandonan sus puestos de trabajo confortables para montar un negocio, trabajar como consultores, o simplemente pasar más tiempo con sus familias, en una búsqueda constante y profunda del equilibrio de sus vidas.

Aceptar que las personas son el activo más importante de una organización o empresa, significa en la práctica, abandonar los sistemas de organización que tratan al personal como un costo que se debe reducir al mínimo. Los directivos saben que la estrategia y los  objetivos es responsabilidad de todos los actores de la organización, el gran reto está en afrontar nuevas perspectivas y ponerlo en práctica.

El capitalismo necesito varios siglos para madurar y el siglo XX fue el escenario para ganar la batalla de la libre empresa. Ahora se enfrenta en complejas formas de organización donde tendrá que ganar el corazón y el alma de las personas libres.

 Paula Geraldo.-