yiraverEl pasado viernes por la mañana me dirigí al cuarto de basura de mi edificio para depositar la basura acumulada del día anterior.  Como en otras ocasiones el cuarto de basura estaba como un pensamiento.  No es siempre el caso, pues a los usuarios les repugna este cuarto  “sólo por pensar en la mugre que allí se acumula”.   De manera que al llevar sus bolsas, las tiran y caigan donde caigan, allí se quedan. Total, alguien vendrá y se hará cargo de ellas!  Para muchos, esa acción les será familiar!

Y bien es cierto, luego de que pasa el camión de la basura y los tanques quedan vacíos, hay alguien que se ocupa de lavar los tanques y limpiar el cuarto.  En mi edificio, ese alguien se llama Rafael.  No puedo evitarlo, pero el amor, empeño y orgullo con el que realiza su trabajo cada día me acuerda a Eddy Murphy en la película de los 80’s Coming to America”“When you think of garbage…think of Akeem”. (“Cuando piense en basura, piense en Akeem”).  Sólo los que vieron el film, podrán asociar el comentario.   Pero lo cierto es que la frase: “el trabajo honra al hombre”, a muchos les cuesta asociar con trabajos de este tipo.  A muchos les cuesta pensar que alguien podría realizar este trabajo con amor, pasión y deseos de servir.   Pero cuando entro al cuarto de basura y veo cómo ha quedado luego del paso de Rafael, no puedo más que pensar que la persona que realizó el trabajo de limpiar ese espacio, no sólo lo hizo con amor, sino que estoy segura que está orgulloso de la labor realizada.

La magia de encontrar pasión y propósito en las tareas realizas en tu trabajo, está en buscar el propósito más allá de lo obvio.  Me acuerda a una historia que escuché decir a Chip Conley, ex-propietario y fundador de la cadena de hoteles “Joie de Vivre” (ahora parte del grupo Hyatt), acerca de una empleada llamada Vivian, inmigrante hacia los EEUU de Vietnam, que encontró en el primer “motel” que compró y con el que hace más de 25 años fundó su compañía.  En este momento Chip tenía 26 años y acababa de atravesar una crisis existencial, porque no le gustaba el trabajo que había encontrado al salir de la universidad, aunque el mismo era una respetable posición corporativa.  De manera que cuando le puso el nombre “Joie de Vivre” a su compañía, lo hizo con la expresa intención de crear “gozo por la vida” para sus clientes, sus empleados y él mismo.   Sólo que al entrevistar a Vivian, una de los 12 empleados que encontró en el motel de mala muerte que luego restauró para convertirse en uno de los hoteles insignia de su exitosa cadena de hoteles boutique, a Chip se le rompieron los esquemas, porque no entendía como esta mujer encontraba “gozo”, en su trabajo de ama de llaves; en el que, entre otras cosas, tenía que limpiar a diario una buena cantidad de sanitarios.  Resulta que más allá de las tareas que Vivian tenía que realizar como parte de sus labores diarias, habiendo dejado atrás a toda su familia y amigos, una inmigrante con poco tiempo en los EEUU encontraba gozo en las relaciones que podía crear a diario con los colegas de trabajo y con los clientes que pasaban por el hotel.

Cuando abro el basurero de mi edificio, y lo encuentro como muestra la foto, honestamente siento una invitación a entrar; a éste, percibido como “cuarto de la mugre”, y llevar mi bolsa al zafacón más lejano si esto fuera necesario.  Eso, gracias a Rafael!

Las personas suelen tener una de tres relaciones con su empleo:

– trabajo

-carrera, o

-vocación

Rafael en Olas de BávaroUna persona como Rafael, ve su empleo como un trabajo, si entiende que sólo está ahí para limpiar las áreas comunes.  Sin embargo, cuando siente que su trabajo es una invitación a los habitantes del edificio a sentirse a gusto en todas las áreas del mismo, sin excepción; entonces su relación se mueve más hacia el área de carrera o vocación.   Y sí, realizar con amor la labor que tienes ahora entre manos, es el peldaño hacia tu próximo paso o crecimiento laboral.  Me imagino perfectamente a Rafael supervisando a un equipo de personas que tengan que hacer lo que él hace ahora, en un condominio mucho más grande!  Eso para mi, es hacer carrera.

Yo por lo pronto, me tomé unos minutos para decirle a Rafael que apreciaba su trabajo, y desearle que pusiera tal empeño y pasión hasta el resto de sus días, puesto que eso le aseguraría una existencia feliz.

Dicen que los seres humanos nos motivamos a hacer las cosas por amor o por miedo.  Pero el amor es la motivación óptima: el amor a algo o alguien, el amor a una causa, el amor por un principio, el amor por las personas con las que trabajamos y los clientes que servimos, el amor por el futuro que tú y los tuyos pueden crear juntos, amor a la empresa a través de la que servimos cada día. Piensa en ello. . . sin la vocación y el compromiso de tu corazón, no hay ninguna buena razón para que tomes una posición, tomar un riesgo, para hacer lo que se necesita para cambiar tu mundo para mejor. Piensa en ello. . . llevas tu corazón a trabajar contigo todos los días, y lo mismo ocurre con todos los demás.  Con cada uno, es decir, los que caemos en la categoría general de “seres humanos”. Por lo tanto, piensa en ello. Ahora mismo. Contesta las siguientes preguntas a ti mismo. Es necesario responder a estas preguntas en voz alta y con frecuencia si pretendes ser un líder “¿Por qué amo este negocio, esta empresa?” (Respuesta en voz alta, por favor). “¿Por qué me encanta este proyecto, esta idea, este sistema, este procedimiento, esta política?” (Respuesta en voz alta, por favor).  “¿Por qué amo a mis clientes?»(Respuesta en voz alta, por favor).  Por último, contesta a la siguiente pregunta, no en palabras sino a través de tus acciones: “¿Cómo voy a demostrar ese amor en la forma en que trabajo, en que sirvo, y en la forma en que lidero al personal a mi cargo?»