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Los valores son el motor que mueve una organización, porque definen su carácter y la marca que la representa.

Cuando hago las cosas que amo, siento que lleno el tanque de gasolina. Es un reabastecimiento de energía que me suple hasta para llevar acabo con satisfacción, aquellas labores que no “prefiero”, pero que son parte de mis responsabilidades actuales.

A todos nos pasa, que por un período de nuestra vida personal y/o laboral, debemos desarrollar tareas que aunque no las preferimos, son parte de nuestra “responsabilidad”. Algunos tienen toda su agenda ocupada con “tareas” que no son las que prefieren, y entonces es cuando algo anda mal. No hay integridad, ni una vida alineada a la esencia absoluta del ser.

Las pasiones son la esa gasolina que nos llenan de energía. Lo mismo pasa para las empresas. El motor que mueve una empresa son las pasiones o valores, que a la vez definen su carácter y la marca que ella representa. Los valores o pasiones de una empresa son los que definen hacia dentro y hacia fuera la cultura corporativa de una empresa.

Pero, ¿Quién define los valores de una empresa? La idea de tener un grupo de valores, es determinar cuáles son esas cosas que son más importantes para la empresa, y por consiguiente para todo el equipo humano que la conforma, a la hora de llevar a cabo su misión o contribución única.

De manera que los valores o pasiones deben surgir de un consenso y una lluvia de ideas donde deben participar por lo menos todas las personas que conforman el comité ejecutivo de la misma. Así pues, una vez consensuada y reducida esta lista, se establece un promedio de 8, 10 o 12 valores, acordados por mayoría absoluta.

La cantidad de valores debe ser lo suficientemente larga para que den forma y carácter a la marca, y lo suficientemente corta para que pueda ser interiorizada y asumida por cada empleado de la empresa.

Es importante que después de que este comité reducido de personas, determine la lista de valores, estos sean formalmente presentados a todo el personal de la empresa. La idea es que los mismos se conviertan en una parte integral y natural del día a día de los empleados: en su forma de interactuar, en su forma de pensar y en su toma de decisiones.

Valores o pasiones corporativas que motiven al compromiso, y que estén verdaderamente integradas a las operaciones de la empresa, pueden alinear a toda una compañía, y servirles como una guía a la hora de tomar decisiones.

La intención de que tanto las empresas como sus empleados puedan trabajar e interiorizar los valores que definen su cultura corporativa, así como también las pasiones laborales y las pasiones más profundas de los empleados, es un perfecto ganar-ganar.

La meta es que todos puedan hacer un paralelo entre sus pasiones laborales, o sea, lo que para ellos define su trabajo ideal, y las pasiones de la empresa. Así podrán ver con claridad de cuántas maneras los valores están donde tienen que estar (o no, pues podría darse el caso), en fin, trasmitir a los empleados el mensaje de que pueden venir completos a trabajar sin tener que dejar las emociones en casa.

Como resultados de estos ejercicios de introspección, podrán surgir oportunidades extraordinarias que en su mayoría irán a aportarle más valor a cada empleado y a la compañía al descubrir de cuántas formas más pueden colaborar con su misión o contribución única, si reciben la oportunidad. La idea es motivarlos a traer todos sus talentos al trabajo, lo que por supuesto, resulta en un ganar-ganar.

Definitivamente, la razón por la que muchos empleados detestan los lunes por la mañana, es porque sienten que deben dejar parte de ellos en casa, y que en el trabajo deben reprimir sus mejores talentos. Además, porque no tienen un trabajo que les proporcione un sentido de propósito.

Les invito a cuestionarse si los valores que están colgados en la recepción de sus oficinas reflejan en carácter real de su empresa, y de la marca que representan. También, les invito a cuestionarse si así lo perciben sus clientes, suplidores y sus empleados.

¿Son estos valores parte de la operación diaria de la compañía, una herramienta para la toma de decisiones a cualquier nivel de la estructura corporativa? Les invito a enterarse cuáles son las pasiones y talentos ocultos de sus empleados y cómo estos están alineados a los valores de la empresa, pudiendo tener mayor o menor incidencia en los niveles de creatividad y productividad de la misma.

“Cuando se enfoca en aumentar la felicidad de sus empleados, colegas, proveedores y clientes, no sólo aumentará su propia felicidad, sino también sus posibilidades de éxito”, Anthony Robbins.